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Autoconcepto: dejar de negociar contigo

El autoconcepto no son solo frases bonitas


Puedes decir “soy valiosa” por la mañana y, unas horas después, sentir que no importas porque alguien no respondió. Puedes repetir “soy suficiente” y aun así conformarte con poquito por miedo a perder una relación. Por eso, para mí, el autoconcepto no son solo las palabras que repites. Es la forma en la que te ves y te tratas cuando la vida no te está confirmando lo que quieres.


Tu autoconcepto se nota en lo que permites, en la manera en que interpretas a los demás y, sobre todo, en la versión de ti a la que regresas cuando aparece la duda.

¿Cómo sabes si estás negociando contigo?

Estás negociando contigo cuando dejas que cada cosa que pasa decida cuánto vales. Si te dan atención, te sientes elegida. Si alguien se distancia, te sientes reemplazable. Si todo avanza, confías en ti. Si algo se demora, piensas que fracasaste. Y así terminas entregándole tu poder a cada circunstancia.


Ojo: esto no significa ignorar lo que pasa, justificar malos tratos ni quedarte donde no hay reciprocidad. Significa mirar la situación sin usarla como excusa para hacerte chiquita.


Señales de que estás negociando tu identidad


·         Cambias la forma en que te ves según la atención que recibes.

·         Buscas una confirmación externa antes de permitirte sentir seguridad.

·         Revisas constantemente si tu elección “está funcionando”.

·         Interpretas una demora como rechazo y un error como incapacidad.

·         Abandonas tus límites para evitar que alguien se aleje.

·         Te hablas con una dureza que nunca usarías con alguien que amas.


Dejar de negociar no significa hacerte la fuerte

No se trata de repetir una afirmación mientras por dentro estás hecha un ocho. Se trata de aprender a estar de tu lado. Puedes recibir una respuesta que no esperabas y seguir sabiendo que eres valiosa. Puedes sentir miedo y aun así tratarte con respeto. Puedes cambiar de dirección sin llamarte fracasada.


Tres decisiones para fortalecer tu autoconcepto


1. Cuida el significado que asignas

Antes de concluir “no soy importante”, pregúntate si eso es un hecho o una interpretación conocida. Muchas veces no reaccionamos al evento presente, sino a un personaje antiguo: la no elegida, la invisible o la no suficiente.

2. Actualiza tu lenguaje interno

Cambia “otra vez me pasa lo mismo” por “esto activó una historia conocida y hoy puedo responder de otra manera”. No es positividad forzada. Es un lenguaje que reconoce la experiencia sin convertirla en destino.

3. Haz acuerdos contigo que sí puedas sostener

Por ejemplo: no perseguirme cuando siento ansiedad; no usar las redes para lastimarme; no hablarme desde el desprecio; pedir claridad cuando sea necesario; retirarme de lo que me exige abandonarme. El autoconcepto también se construye con conducta.


Una práctica para hoy

Escribe tres frases y complétalas con honestidad:


·         Cuando algo no sale como esperaba, suelo pensar que yo soy…

·         La versión de mí que ya no deseo sostener cree que…

·         La identidad que elijo responde recordando que…


Después elige una declaración breve que puedas habitar: “Yo no vuelvo a abandonarme para obtener una respuesta”, “Mi valor no cambia con una circunstancia” o “Puedo observar esto sin convertirlo en identidad”.


Para continuar

Las tarjetas YO SOY pueden ayudarte a llevar esta elección a tu rutina. No para repetir palabras vacías, sino para recordar la posición desde la que deseas vivir.



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